Menú

ANA + JESÚS

Cuando Ana y Jesús se pusieron en contacto conmigo para decirme que querían que fuera el fotógrafo de su boda en Ibiza no me pude poner más contento. ¡Una Destination Wedding en Ibiza!

Cuando Ana y Jesús se pusieron en contacto conmigo para decirme que querían que fuera el fotógrafo de su boda en Ibiza no me pude poner más contento. ¡Una Destination Wedding en Ibiza! Pero a la vez me invadió el miedo, puesto que eran tan sólo 17 invitados y los novios. ¡Jamás había tenido una boda con tan pocos invitados! Pero allá que nos fuimos con nuestras cámaras y unas ganas tremendas de pasarlo bien. (Aquí tenéis su preboda) La pareja e invitados se alojaron en unas villas espectaculares en la localidad de Santa Eulalia, un lugar idílico a pie de playa. Tanto Ana como Jesús se vistieron en estas villas rodeados de los suyos. El novio decidió vestir un chaqué gris claro de Derby 1951 con el chalequillo con un toque más oscuro. Los gemelos que eligió fueron de Scalpers . En la villa de al lado estaba Ana y su familia con su sobrino que es un terremoto pero que alegraba con su presencia y vitalidad. Ana iba radiante con vestido muy sencillo pero muy elegante. Tanto sus zapatos verde agua de Uniqshoes como los pendientes de Pandora fueron regalos de sendas amigas. Mención aparte tiene el tocado de Luis Benítez, una autentica joya que remataba su velo recogido que caía por la espalda. Para la ceremonia eligieron un escenario mágico, que parecía creado para la ocasión; un acantilado en la playa d’Hort con vistas a Es Vedrà, un islote con muchos misterios, mitos y leyendas. Ana llegó con su madre en un Citroën 2 CV blanco, muy acorde a la isla. Allí esperaba Jesús y los 17 invitados que eran amenizados por una guitarra española. El maestro de ceremonia era un amigo de la pareja que conocía muy bien a ambos y que condujo la ceremonia con mucho humor sevillano-gaditano. La hermana tuvo unas muy emotivas palabras que hicieron que se emocionaran todos los presentes. Una vez terminada la ceremonia, se brindó con champagne allí mismo mientras veíamos la puesta de sol. Cuando se echó la noche nos fuimos a celebrarlo al restaurante Ses Savines, un sitio tranquilo a pie de playa y decorado para la ocasión. Y en plena costa ibicenca, con los mejores clubs del mundo a escasos kilómetros cerramos la fiesta bailando sevillanas. Repetiría este bodón todos los años ¿verdad, Ana y Jesús?

Comentarios
Añade tu comentario

X